Señales que indican que tu hígado está muy graso.

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La cirrosis o cáncer de hígado puede atacar a cualquier persona cuando menos se lo espera. Sin embargo, antes de llegar a contraerlo, el cuerpo nos da varias señales de alerta. Si estamos atento a dichas señales, podremos actuar a tiempo y así, evitar su desarrollo. Por tal razón, a continuación te mostraremos.

12 señales que el cuerpo nos da cuando tenemos problemas en el hígado.

Malestar estomacal:

Generalmente las señales que recibimos son vómitos y nauseas. No obstante, dichas señales también pueden relacionarse con embarazos, depresión, vértigos, migrañas, mareos por movimiento o intoxicación alimentaria. Algo que también puede influir a padecer estos síntomas, son los problemas renales. Pero los problemas en el hígado también pueden provocarlos. Esto se debe a que el mismo no es capaz de eliminar las toxinas del cuerpo.

Color de la orina:

Si el color de la orina cambia, podría deberse a problemas en el hígado. El aumento de la bilirrubina en la sangre hace que el color de la misma se torne anaranjado, ámbar o marrón. Cuando el hígado no puede controlar la bilirrubina, los riñones se encargan de eso a través de la orina.

Mala digestión:

El hígado también se encarga de controlar la bilis del organismo. Si este tiene problema, los niveles de bilis se aumentarán drásticamente, provocándonos diarrea y mala digestión. Por otro lado, si los niveles de bilis son muy bajos, podemos hacernos intolerante a los alimentos grasos. Asimismo, tendremos síndrome de intestino irritable, cálculos biliares, intolerancia al alcohol, distensión abdominal y estreñimiento.

Diarrea, estreñimiento y sangrado intestinal:

Otro de los trabajos del hígado es realizar acciones coagulantes. Pero cuando tiene problemas, podemos sufrir de sangrados intestinales mezclados con la diarrea o el estreñimiento. Dolor abdominal: Este también es otro problema mezclado con problemas en el hígado.

Retención de líquidos:

Esta es una de las principales señales que nos da dicho órgano cuando tiene problemas. Esta señal se presenta especialmente en los pies y tobillos. Otras causas que pudieran provocar estas condiciones son la insuficiencia cardíaca y problemas rejales. Asimismo, el desequilibrio hormonal y las enfermedades linfáticas juegan un papel importante en ello.

Cambios abdominales:

Algunos cambios que podemos padecer son calambres o dolores en la parte inferior del abdomen. También la hinchazón puede ser uno de esos cambios. Otro síntoma del daño hepático pudiera ser la ascitis y la acumulación de líquido en la cavidad abdominal. En caso de deberse al hígado, pudiera ser la hipertensión portal, hipertensión arterial en las venas o arterias del abdomen.

Picazón en la piel:

Cuando padecemos de problemas hepáticos, es normal que la piel se vuelva más sensible. De igual forma, esta suele picar más y escamarse, y hasta puede llegar a ser hipersensible al tacto. Asimismo, las contusiones pueden aparecer con mayor facilidad, al igual que la visibilidad de las venas. Algo que puede ayudar es mantener la piel humedad. Sin embargo, la verdadera solución es resolver la deficiencia con el hígado.

Cambio de color en las heces:

Cuando hay deficiencia de bilis, las heces cambian de color. Normalmente gira entorno a colores marrón, arcilla, amarillo pálido o gris. Si estos síntomas permanecen por varios días, sería bueno que visites a tu médico para que revise tu hígado.

Pérdida de apetito:

La pérdida del apetito también está relacionada con la deficiencia de bilis en el organismo. Esta sustancia ayuda a la digestión de los lípidos. Por ende, cuando los alimentos no son digeridos de manera adecuada, esto afecta nuestro apetito.

Ictericia:

La ictericia no es más que cuando la piel, ojos, dedos y lengua se tornan de color amarillentos. Esto se debe al aumento indiscriminado de bilirrubina en el torrente sanguíneo. Dicha condición puede estar asociada con problemas en la vesícula biliar o el páncreas. En estos casos, lo mejor es consultar a nuestro medico cuanto antes.

Desequilibrio hormonal:

Cuando las hormonas se salen de control, probablemente el hígado tenga que ver. Como consecuencia, los hombres empiezan a desarrollar senos y sufren la perdida de libidos.

Fatiga y debilidad:

El cansancio sin explicación alguna es una de las principales señales de daño hepático. Cuando el hígado no funciona como debería, el resto de los órganos trabajan muy duro. Como resultado, nos sentiremos cansados luego de realizar muy poca actividad. Además, como las toxinas no están siendo eliminada de la sangre, las consecuencias pueden ser peor. Como pudiste notar, los problemas con el hígado pueden ser muy peligrosos.

No obstante, podemos detectarlos si estamos atento a las señales que nos da el cuerpo. Por eso, ten pendiente cada una de las señales y no dudes en consultar a tu medico si notas algo extraño. Para que otros también estén atentos a las señales, te animamos a compartir este articulo con ellos.

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